| Por Gloria Latasa Zaballos (socia del C.V.C.) |
Para saber el tiempo que va a hacer mañana dependemos por completo de los meteorólogos. Y esto ocurre porque la mayoría de la gente desconocemos como funciona la atmósfera. Empleando un mínimo esfuerzo en aprender un poco de Meteorología obtendríamos grandes resultados. No se trata de suplantar al meteorólogo, cosa que aunque quisiéramos no podríamos hacer. En primer lugar porque los conocimientos necesarios nos llevarían años de estudio como a ellos. Y en segundo lugar porque nunca vamos a disponer de tanta información como ellos para poder realizar nuestras predicciones. En nuestro caso se trata de manejarnos mejor con el tiempo habida cuenta de que muchos de nosotros vamos al monte con asiduidad. Y tener unos pequeños conocimientos de Meteorología haría nuestras salidas un poco más seguras y confortables.
Cuando se hace una previsión para varios días el margen de error es mayor que si la previsión es de un día para otro. Esto ocurre porque la atmósfera está en constante movimiento y es más fácil calcular como se encontrará dentro de unas horas que dentro de unos días. ¿Porqué?: por la forma en que se hace la previsión. Para poder decir el tiempo que hará más tarde es necesario saber el estado de la atmósfera ahora.
Chamonix: Mer du Glace
Y esto se hace reuniendo datos de muchas estaciones meteorológicas a la misma hora y dibujándolos en un mapa del tiempo como los que vemos en televisión. Es como una fotografía de la atmósfera en un momento dado.
A partir de ahí y sabiendo como se comportan los frentes, los anticiclones, las depresiones, etc.. se puede calcular que ocurrirá en las próximas horas o días.
Pero ni el meteorólogo es un Dios ni la meteorología una ciencia exacta. Y como predecir es adelantar el futuro eso explica que no se acierte siempre. Lo curioso es que pueda acertarse tanto. Porque si levantamos la cabeza hacia el cielo y pensamos lo que hay arriba (unos doce kilómetros de altura en la zona donde se produce el tiempo) nos daremos cuenta de que tiene más mérito de lo que parece hacer una previsión.
A pesar de que existen previsiones constantes para grandes zonas y para áreas más concretas, en el caso de las montañas, se da la circunstancia de que hay muchos accidentes que se podrían haber evitado haciendo caso de los boletines meteorológicos. Todos estamos acostumbrados a oír casos de personas que han muerto en una avalancha o que se han perdido en el monte en medio de una tormenta de nieve o que han quedado atrapadas por la subida del nivel de las aguas en una cueva, etc.. Esto no quiere decir ni mucho menos que podamos evitar siempre todos los riesgos pero sí se puede intentar correr los menores posibles.
Por tanto, entendemos que una salida al monte no debe realizarse sin una consulta previa a los boletines. Estos se pueden conseguir mediante una llamada (el Instituto Nacional de Meteorología dispone de números de teléfono de consulta para diferentes zonas; en Francia el mismo servicio lo realiza Meteo France), en el propio Club Vasco de Camping disponemos de información todos los fines de semana para Pirineos, etc..
Y nos podemos limitar a saber si va a hacer bueno o malo. O podemos interesarnos en saber qué es lo que hace que tengamos un determinado tiempo. Por ejemplo, si en un parte leemos que se aproxima un empeoramiento por la llegada de un frente, y sabemos los tipos de frente que hay y como se comportan sabremos lo que puede ocurrir y porqué.
En los boletines meteorológicos de montaña estamos acostumbrados a leer que la isoterma 0º está a tal o cual altura. Este es otro dato muy importante porque nos indica qué tipo de masa de aire tenemos encima. Si va a hacer más frío o más calor. A partir de qué altura puede nevar si se producen precipitaciones, etc...
<-- Le puy de Dôme
Si aprendemos a leer un mapa del tiempo podremos nosotros mismos saber si estamos bajo el dominio de una alta presión o una baja (lo que puede equivaler a buen tiempo o mal tiempo). Podremos saber de dónde soplará el viento y si soplará o no a gran velocidad. También podremos saber si se acerca o no un frente y el tiempo que puede tardar en llegar hasta nosotros. Si va a llover o no. Si van a aumentar las temperaturas o van a disminuir. Es decir, saber leer un mapa nos va a dar mucha información. Esta información nos puede ser útil en nuestra vida diaria y en nuestras salidas al monte. Como casi todo montañero sabe, el tiempo en el monte varía rápidamente. Por eso es importante entender de meteorología cuando se realizan excursiones. Y esos cambios bruscos se producen porque la montaña influye en el tiempo de forma especial. Dicho de otro modo, una misma situación meteorológica puede dar diferentes resultados en función del relieve. Con la altitud disminuye la presión, disminuyen también las temperaturas, las precipitaciones pueden ser de nieve en lugar de lluvia, etc.. No está de más saber como funciona el tiempo en el monte porque ante una situación extraordinaria podremos reaccionar mejor en función de nuestros conocimientos.
Tampoco está de más acostumbrarse a mirar el cielo y ver su evolución constante. Si aprendemos los diferentes tipos de nubes que hay y cuáles dan lluvia o no, cada vez que las reconozcamos sabremos lo que puede pasar en las próximas horas. No vamos a acertar siempre, como sabéis, pero cada acierto que tengáis os va a llenar de satisfacción. Y si encima os evita pasar un apuro podréis dar por bien empleado el tiempo que hayáis necesitado en aprender como funciona la máquina del tiempo meteorológico.
Aquí no podemos extendernos mucho más por falta de espacio pero si estáis interesados en el tema, si pensáis que os puede servir en vuestras salidas, si creéis que puede ser divertido saber porqué se da una ola de frío y cuando se puede dar, etc.., preguntar en el Club por el Curso de Introducción a la Meteorología. No es complicado, dura solamente una semana, hora y media cada día, y sin grandes esfuerzos aprenderéis a leer un mapa, a reconocer las nubes, el tiempo en la montaña, que ocurre cuando pasa un frente, etc. En definitiva, se trata de saber lo que ocurre sobre nuestras cabezas y que tiene tanta influencia en nuestra vida diaria porque limita nuestras actividades y es capaz, en ocasiones, hasta de alterarnos el estado de ánimo.
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