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| EL EXITO DE LAS EXPEDICIONES: ANNAPURNA |
Rosa Eguren |
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1988 Ascensión al Annapurna |
CINCO
CHICOS CON MUCHA ILUSIÓN,
poco dinero y cierta experiencia en alta montaña
forman una de las expediciones que se acercan al Himalaya
este año 88. Todos rondan la veintena, por lo que
dada su juventud ya destacan entre el resto de grupos euskaldunes
que emprenden también entonces la ascensión
a extremas altitudes. Ellos además se atreven con
una de las más respetadas, a la que los alpinistas
vascos no sienten atracción aún, quizá
por el sobrenombre del ochomil más peligroso y que
más vidas ha cobrado.
Juanfer Azkona y Pablo Aldai del CVC, además de Joseba
Ugalde que comparte afiliación también con
el Aloña Mendi, Fidel Olaizola de Azpeitia y Txingu
Arrieta del Urdaburu de Errenteria forman el |
quinteto
que parte con los petates y el mismo equipo que utilizan
para escalar las paredes pirenaicas. Los nervios y el deseo
de ver por fin la silueta de quien tanto han leído,
pronto se ve satisfecha.
Antes, invertirán muchas horas en los preparativos.
Tras nuestra reunión con el presidente del
Club, Jesús Mª Alquezar, en la que nos da su
incondicional apoyo, nos animamos más si cabe, y
será una de las bazas para que a pocos metros de
la cima, cansados y a punto de abandonar, Pablo y yo, prosigamos
y lleguemos a la cumbre, confiesa Juanfer Azkona,
adelantándose al relato. |
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Curiosamente,
pocos días antes de que se ascienda la montaña que abre
la historia del himalayismo, aquel 3 de junio de 1.950, se inauguraría
el Club. Treinta y ocho años más tarde el Annapurna
será también el primer ochomil para el Vasco de Camping y para Donostia.
Al filo de las tres y media de la tarde del 3 de Al Al filo de las
15.30 del 3 de Octubre de 1.988, los jovencísimos Juanfer Azkona
y Pablo Aldai, lograrán ondear sobre la cima del Annapurna
el banderín de su club, el Vasco de Camping. Un nuevo sueño
adolescente, alimentado por las increíbles películas
proyectadas en el Festival Internacional de Cine de Montaña
de San Sebastián, es ya una realidad. Las proyecciones del
Himalaya, se entremezclan con las historias de esas expediciones de
los años 78 al Salkantay, o del 82 al Kangchungtse, de las
que han oído hablar y conocen bien a sus miembros, porque surgieron
en el seno del grupo de Alta Montaña del club, el GAM al que
ahora ellos pertenecen.
Tienen el nivel adecuado y el contexto, con más de una decena
de expediciones vascas en las grandes cordilleras extraeuropeas, apunta
a que es el momento propicio para emprender la aventura. |
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| "El apoyo de Jesús Mª Alquezar y del Club será una de las bazas para que
a pocos metros de la cima, cansados y a punto de abandonar, Pablo y yo, prosigamos y lleguemos a la cumbre" confiesa Juanfer Azkona |
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Pablo Aldai en la cumbre del Annapurna
(8.091 m)
3 de Octubre 1988 |
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Una vez más, al igual que lo hizo con aquellos
otros miembros del GAM, integrantes de las precursoras expediciones
del Ausangate en el 77, Salkantay y Kangchungche, el Club les ayuda.
Son jóvenes alpinistas que conforman un prestigioso grupo de
escaladores y que da renombre a la entidad. Cuando yo entré
hacia el 82, el Vasco era sinónimo de escalada, y todo aquel
que le gustase escalar venía aquí, porque se hacían
cosas y además tenía prestigio, apunta Juanfer,
que será también junto con Pablo, quienes a mediados
de la década se hagan cargo de la sección.
CON INFORMACIÓN Y SIN DINERO
Se presenta la oportunidad, y la euforia, los nervios y la responsabilidad
son un coktail difícil para la reflexión. La ocasión
de compartir un permiso que les brindan los madrileños Cesar
Pérez de Tudela y Joaquín Colorado, a aquel mito llamado
Annapurna, no se puede rechazar.
Lo meditan, consultan y comparan con otras expediciones Acababan
de regresar del Gashembrum II gente del Club que aunque no hacen cima,
van con poco dinero a un ochomil", recuerda Juanfer. La decisión
la tienen tomada desde el primer momento, pero saben que no se deben
precipitar.
La buena experiencia de Azkona y Txingu en la Cordillera Blanca del
Perú dos años antes, les empuja a lanzarse a un proyecto
muchas veces imaginado. Enseguida Pablo, Joseba y Fidel, se sienten
atraídos y emprenden las gestiones en busca de información
y dinero.
Datos no les faltarán y el libro de Herzog, que describe la
dantesca ascensión, se convierte en el fetiche durante los
largos meses de espera.
Debido a el escaso presupuesto de dos millones de pesetas, íbamos
con los recursos mínimos, aunque con mucha información,
apunta Pablo, cuyas palabras hacen recordar las pronunciadas por Angel
Fernández e Iñigo Barandiaran al describir sus desvelos
para conseguir cubrir los gastos de la primera expedición del
Club al Himalaya, en el 82. Unos vendieron el coche, otros la
moto, ..., empeñamos hasta las gafas, recuerdan. Paradójicamente,
en la mítica del Salkantay, considerada la expedición
pionera del Camping, en la que logran la 1ª nacional, además
de dinero, lo que les falta es incluso la documentación, por
la ausencia casi total de cartografía de esta zona andina.
Todas esas experiencias anteriores de gentes tan cercanas a ellos
les motiva. Ahora, sin darse apenas cuenta son los privilegiados del
grupo.
....Y LLEGA LA ASCENSIÓN
Por fin, pisan, ven y huelen todo aquello que han leído
y visto en el papel y en ocasiones, en sus íntimos estados
oníricos.
30 porteadores nos serían necesarios para alcanzar desde
Pokhara, en 10 días de marcha de aproximación por lugares
de fantástica belleza, (...) el Campo base del Annapurna, instalándonos
a una altura de 4.200 metros en el circo formado por los Nilgiri y
el Tilicho Peak. Esto ocurría el 13 de septiembre, escribe
Joseba Ugalde en Pyrenaica, número 154.
A partir de aquí se pondrá en marcha el plan para la
ascensión en estilo ligero, por la tan estudiada ruta alemana
de 1.980.
Las constantes avalanchas de las que tanto han oído hablar,
ya han hecho acto de presencia cuando se une a ellos una expedición
malagueña, de San Pedro de Alcántara, cuyos cuatro componentes
intentan la ascensión del primer ochomil andaluz. Toda una
Diosa Madre de la Abundancia sólo para ellos.Tuvimos
suerte de conocer aquel Himalaya y aquel Annapurna solitario en el
que sólo estábamos dos expediciones en el Campo Base,
reflexiona Juanfer sobre la masificación de alpinistas que
acuden actualmente a esta impresionante cordillera asiática.
Nueve hombres y 8.091 metros de roca, hielo y nieve, a los que se
enfrentarán por la vertiente NE, es el parte de la situación.
El 25 de septiembre nos ponemos rumbo a la cima con un horizonte
limpio, prosigue Joseba. Ambos grupos aúnan sus esfuerzos,
y alcanzarán el Campo III, a 6.500 metros de altura. Los monumentales
seracs y planos inclinados de casi 90° , se hacen ya familiares
y son la única visión hasta que pronto se nuble y el
viento blanco azote con fuerza esta parte de la montaña.
De los nueve alpinistas, cinco alcanzan el Campo IV, a 500 metros
del anterior emplazamiento el 2 de Octubre. Juanfer, Pablo, Txingu
y dos componentes del grupo malagueño, pasarán una de
esas inolvidables noches de insomnio en una pequeña tienda
diseñada sólo para tres personas a 7.000 metros.
Al amanecer para el viento y parto decidido en dirección
a la cumbre, rememora Juanfer. Pablo me sigue, y entre
los dos solventamos un duro desnivelde 1.100 metros. Avanzan
lentamente con nieve costra hasta las rodillas, y el duro
esfuerzo hace mella en sus mentes y en sus cansados cuerpos.

Los componentes de la expedición al Annapurna en el campamento
base
De ida. a dcha.:
Juanfer Azcona, Joseba Ugalde, Olaizola, "Txingu" Arrieta
y P. Aldai
Pablo está a punto de darse la vuelta, pero
el recuerdo de un hombre y una entidad que han apostado por ellos,
y a los que no quieren defraudar, le empuja hacia arriba.
Poco después Joseba Ugalde escribirá hacia las
tres y media de la tarde observamos desde un lugar privilegiado dos
puntitos que avanzan hacia la cima y ya no retrocederán.
Entonces, a Juanfer y a Pablo apenas les restan escasos metros para
alcanzar la cima del Annapurna. Una inmensa alegría contenida
invade a quienes les ven desde lejos.
Ya está, lo han conseguido.
En ese instante habrán marcado un hito en la historia de su
Club, del grupo de Alta Montaña al que pertenecen, de la ciudad
en donde viven , y también un jalón de su propia vida.
Es la 21ª cordada que lo logra, y el 1er ochomil del Vasco de
Camping.
Fui incapaz de catalizar las experiencias de la cumbre, aunque
eran tan intensas que dominaban todo mi ser. Necesitaría muchos
años para ordenar esta mezcla de sensaciones. Escribirá
Herzog en su libro, y que probablemente recordarán intensamente
Pablo y Juanfer en este indescriptible momento.
Parte de sus sueños se han cumplido ya, pero aún no
han terminado. Lo que vendría después les haría
vivir también sensaciones fuertes, pero de esas que no se desean
ordenar una vez pasado los años.
COMO UNA PELÍCULA DE TERROR
"Fue un descenso muy trágico y de absoluta
odisea, afirma Juanfer, como una película de terror,
sentencia. Divididos en tres grupos e incomunicados, cada uno intentará
sobrevivir en medio del fuerte temporal que se adueña de la
montaña poco después de que hayan hecho cumbre. Permanecimos
en el Campo III dos días y medio, encerrados en nuestra tienda,
convertida en un iglú, porque el temporal la cubrió
totalmente de nieve, cuenta Juanfer. Por si fuera poco, al frío,
al cansancio y al malestar se le suma la falta de oxígeno.
En parecidas condiciones, pero en otros puntos de la ruta, se mantendrán
el resto de los componentes que esperan también que la tormenta
amaine. Horas después cada cual tendrá un episodio escalofriante
que contar, aunque esta vez el final sea feliz.
Todos, salvo uno de los expedicionarios malagueños, a quien
una avalancha le sepulta y está a punto de acabar con él,
pueden celebrar, el 7 de octubre en el campo Base, la victoria. De
nuevo otro de los párrafos de Maurice Herzog, que saben ya
de memoria, se presenta entre sus pensamientos. Cuanto más
dura es la lucha, cuanto mayor es el peligro, más rica y bella
es la recompensa.
Llegan a Donostia el 30 de Octubre y son recibidos con todos los honores.
De todo aquello hoy queda en el Club una foto que bien podría
ir acompañada de imágenes de otras expediciones como
la de Cordillera Real-90, de Bolivia, en la que fueron una decena
de socios, o la del Manaslu-90, el Lhotse y Pumori en el 91, el Kun
92, o las más recientes a Cochamó y al Nanga Parbat.
El Annapurna I despertaría los sueños de otros jóvenes
del Club, de la misma manera que el Salkantay fue aumentando los anhelos
de los chicos de entonces. Esta será nuestra primera
expedición extraeuropea, que bien podría ser un eslabón
adecuado para futuras empresas preconizarán sus protagonistas
en una entrevista al diario Egin del 17 de noviembre de 1.977.
Los eslabones continúan enlazándose en una cadena que
por ahora, no tiene final.
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| ERRIMAIA / nº 51
/ 2000 |
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