
Uztarroz 1974 |
| El interés del CVC por el montañismo de base ha sido una constante, y el cuidado de sus socios infantiles ha estado desde el año 1973 en su punto de mira. |
Cogía
las tarjetas de los niños socios y les llamaba, también
a las parejas jóvenes por si ya tenían niños”
relata Garbiñe Martínez Larrañaga, la responsable
del primer Grupo Infantil que se crea en el Club. Al parecer, uno
de los hechos constantes a lo largo de la historia del Club, la
formación de parejas, puede tener más transcendencia
que la simple anécdota.
<-- Orio 1990
“Los
niños acudían al local con sus padres y al verlos
día tras día se me ocurrió organizar salidas
para ellos”, recuerda Pérez-Sostoa. La idea es bien
acogida por Garbiñe, Maite Lecea y José Luis Pérez “Tato”, que pronto son respaldados por Iñigo
Barandiaran, Patxi Zabaleta y Josetxo García Pikabea.
Las historietas de aquellos intensos días se les amontonan,
desde la del niño ya crecidito de doce años que en
uno de los campamentos pretendió limpiar sus calzoncillos
con un estropajo, a el castigo impuesto a una de estas “piezas”
por esconder la llave de entrada al refugio.
Reparto de medallas 1974 -->
Una mañanera a Ulía en el año 73, marca el
arranque de esta sección que en casi treinta años
le tocará vivir, morir y resucitar.
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Artikutza 1989 |
Tras esta primera excursión, y dado el éxito,
se programan una vez al mes, al Adarra, Mendizorrotz, Aralar, Anboto,
Larrun, Pagoeta,... Los cerca de veinticinco niños recorren
las montañas clásicas de Gipuzkoa y Bizkaia, y tal como
se apunta en el calendario del año 74, el Club organiza concursos
de dibujo para ellos y alguna que otra merienda.
En los años sucesivos, al igual que varían los niños
que ya dejan de serlo, los organizadores cambian, y tras la brillante
primera etapa, un grupo de jóvenes parejas: Josean García
Aristizabal e Irune Aguirre, Gabi e Irene Alonso, Javier Pérez
y Gema y J.C. Sanz y Marian Anguera, son los encargados de darle continuidad
a finales de los setenta.
Luego, los colegios y la Caja de Ahorros Municipal organizan las famosas
colonias y será una competencia demasiado fuerte que el Club
no puede superar. Además, en los 80, el deporte infantil es
motivo de especial atención por la administración, y
la Diputación Foral en colaboración con la Federación
Gipuzkoana de Montaña incluyen el montañismo como una
de sus principales asignaturas. El Vasco de Camping se adapta a la
situación y apoya sin dilación el proyecto que se pone
en marcha y que hoy continúa formando a los pequeños
mendizales guipuzcoanos. Mientras, Tato, a mediados de los ochenta,
intenta sin éxito organizar dentro del Club un conjunto infantil
propio.Habrá que esperar a Carlos Conde, quien se encarga,
a partir del 89 de que la sección renazca nuevamente.
<-- Cima del Erlo 1973
Desde entonces hasta hace tres años, el tipo de salidas
de los pioneros se entremezclan con nuevos planteamientos. “El grupo de Conde daba una enseñanza completa alrededor
de los deportes de montaña, con atención preferente
a la convivencia y cuidado de la naturaleza”, recuerda Jesús
M. Alquezar, presidente que siempre apoya por su transcendencia
futura de cara a la entidad. “Tanto el grupo de Garbiñe,
como el de Josean García y el de Carlos Conde han surgido
destacados alpinistas que recuerdan orgullosos su origen”.
Hoy, en el 2000, tras tres años de sequía, el grupo
vuelve a caminar bajo el cuidado del cuarteto formado por Txema
Garay, Carlos Hernando, Andoni Ramos y Juanjo del Val. Renace el
embrión de una nueva generación de futuros montañeros
del Vasco que ya ha empezado las salidas con poco más de
50 mendizales.
Otra vez ha renacido, y con ello la esperanza de que el Club del
siglo XXI haya empezado ya a crear sus bases.
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| ERRIMAIA / nº 51 / 2000 |
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