Otro
de los aspectos relevantes de las sociedades montañeras es comunicarse
con sus socios. El mejor método es el escrito, y para ello están
las publicaciones. Además de la “correspondencia”,
las asociaciones montañeras pueden tener la posibilidad de ofrecer
una salida a todos aquellos que necesitan trasmitir lo que sucede en
el universo extraordinario que es “LA MONTAÑA”. El
difícil ejercicio de escribir, para los que lo practican, debe
tener una salida, y una “puerta” son los clubs, por muy
estrecha que sea. Afortunadamente, los responsables del Camping en todas
las épocas, han tenido visión práctica en relación
a “LA VOZ DEL CLUB”.
Quizá sea, la tarea más difícil, a tenor de los
resultados.
El Vasco de Camping ha tenido tres épocas en las que ha logrado
editar boletines y revistas que guardan celosamente, en sus líneas,
la historia del Club.
En la década de los 50, a partir del año 1952, se publican
11 Boletines de Información. La experiencia dura 4 años,
hasta el 56, momento en que la “llama” comienza a declinar:
5 en el 52; 2 en el 53; 1 en el 54; 1 en el 55; y 2 en el 56; cuando
se acaba la crónica. Refleja, especialmente, la marcha de la
sociedad, sus actividades, proyectos, anécdotas, fundamentos,
cotilleos, opiniones y pocos relatos de las aventuras vividas, que en
aquellos años eran muchas y, evidentemente, valiosas y originales.
Estaba bien editada, de acuerdo con su tiempo, en imprenta, y con numerosos
anuncios que, seguramente, ayudaban a costearla. La recuperación
de los ejemplares nos ha servido de gran ayuda para confeccionar la
historia de los primeros años de la vida de la agrupación.
Corría el año 1963, y el joven y pujante grupo SEDE del
Vasco de Camping —Sección de Escalada— que así
se denominaban los que practicaban en montañismo de dificultad,
publica el primer número de la revista RIMAYA, que es una bocanada
de aire fresco en las publicaciones de la época. Era una revista
especializada, de relatos, con una escritura fácil, directa,
que proyectaba las virtudes del alpinismo de dificultad y que describía
con calor y humanidad algunas de las ascensiones y vivencias del año,
protagonizadas por los componentes del grupo. La dirigieron Jesús
Ayestarán e Imanol Goikoetxea, y entre sus firmas anotamos a
Laredo, Gorostidi, Kirch, Julio Villar, Ignacio Nuñez, Arregi,
Gasca, Otegi entre otros.
El Club logra editar tres ejemplares, que son motivo de alabanza en
los medios montañeros. Por aquél entonces, en España
sólo se publicaba Montaña (luego Muntanya) Peñalara,
Pyrenaica, entre las más importantes. Todas ellas eran revistas
de club. Las editoras profesionales todavía no habían
considerado oportuno adentrarse en este terreno, y Rimaya rivalizaba
con todas ellas, pero por su carácter novedoso y directo, por
las odiseas que narraba, se recibió con alborozo. Jesús
Ayestarán toma el relevo en la dirección de la revista
y se publican otros dos números del mismo estilo, en los años
siguientes 64 y 65
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Pero Jesús Ayestarán, tuvo que desplazarse a Alemania por motivos de trabajo y estudios, y su labor no tuvo continuidad. La herencia era dura, y nadie se atrevió a emularlo. Y ahí se acabó una emotiva obra, que nadie olvida. 
En Mayo de 1981, se produce un intento de reflotar Rimaya. Entre los responsables se distingue la asistencia de pesos fuertes de aquel entonces.
Son Txomin GOÑI, Josean GARCÍA ARISTIZABAL, Félix UBIERNA, Antonio CANELA, Javier REBOLL y Jorge LAÍN. En tamaño DIN A4, a multicopista y en 16 folios grapados, refleja, esencialmente la vida de las secciones. Realmente era muy humilde y no se intenta la continuidad.
Sin embargo, en el 84, Sebas ALONSO, un dirigente del Club con grandes ideas, obsesionado con la marcha de la entidad que presidió durante ocho años (antes había ocupado diferentes cargos), un “hombre de club” de los que merecen todo nuestro respeto, recuerdo y agradecimiento, y que en los últimos años de máximo responsable, quiere dejar un legado. Recupera a Enrique PÉREZ-SOSTOA y prepara el embrión de lo que será ERRIMAIA. Ese año editan un solo BOLETÍN INFORMATIVO, y el contenido es moderno, comunicaciones, anécdotas, relatos, etc., lo que son entonces las revistas pero a un nivel sencillo. La experiencia es positiva, porque son numerosos los socios que envían sus redacciones y así, con formato DIN A5. en el 85, se editan cuatro números y sin variación, con la misma cadencia hasta el 91.
Enrique se despide, Carlos HERNANDO intenta mantenerla, pero sus obligaciones familiares le impiden la permanencia y es el retorno de Juanjo CIMORRA, un creador el que acepta dirigir el Boletín, y sucesivamente inicia los cambios, (imprenta, fotos, 3 números al año, maquetación, fotografía de portada).
Destacamos tres épocas en esta nueva concepción, hasta que en el 95, se varía el tamaño, ahora a DIN A4, 17 x 23,5 cm., y se le denomina ERRIMAIA (Rimaya en Euskera), para mantener la historia de este apartado de comunicación. Y así con numerosas mejoras más color, más euskera, colaboradores habituales y espontáneos, que han superado los 100, y gracias a dos fichajes voluntarios que estamos obligados a citar, María Luisa AIZPURUA, y Juan Carlos SANZ, la publicación gana y se la considera modelo entre las que se imprimen a nivel de clubs. El contenido es ágil y variado, incluyendo actividades, relaciones con los socios, opiniones, relatos, denuncias y especialmente entrevistas a personajes, que normalmente no aparecen en los grandes medios de comunicación y sin embargo tienen mucho que contar. Se mejora en materia gráfica y el color ya forma parte del sumario, y la maquetación es exquisita.
Desde que nace en el 84, hasta el 2000, con este monográfico que tienes en tus manos, han sido 51 publicaciones periódicas, con un índice muy rico y apreciado. Ha sido el periodo más largo de la vida del Club en materia de comunicación, con un contenido actual, intentando reflejar todas las disciplinas que tienen cabida en nuestra entidad.
La Voz del Club es fiel reflejo de lo que acontece en nuestro particular mundo de la montaña. |
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| ERRIMAIA / nº 51
/ 2000 |
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